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Bajó 45 kilos y su vida le cambió del cielo a la tierra

Es común escuchar historias de mujeres que hablan de su sobrepeso, sus dietas y los cambios que han tenido después de comenzar una rutina para bajar de peso.

Pero es extraño conocer la historia de un hombre, pensaríamos que es porque poco se asocia a los hombres con este tipo de preocupaciones físicas y menos si ves posible que llegue a ser un referente de belleza.

Gwilym Pugh decidió cambiar de vida cuando introdujo sus datos para hacerse a un seguro de vida y le salió que estadísticamente tenía un riesgo de muerte alto cuando apenas era un oficinista y con solo 26 años de edad.

 

“I am alive, and drunk on sunlight” ☀️ Golden hour on a rooftop somewhere in London! ?:@romeosfashionfix

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Hoy es un hombre muy diferente de lo que esperaba ser, pues tiene más de 250 mil seguidores en Instagram, un atractivo único por su apariencia, es pelirrojo, alto (1,92), delgado, tatuado y tiene una larga e hidratada melena, cuidadísima barba y ojos azules como el cielo que apenas se ve tras las nubes de su Inglaterra natal.

Este hombre hace poco compartió una imagen en la que se veía el antes y el después, en aquella época pesaba 127 kilos, era un joven de pelo corto, engominado, gafas de oficinista y el rostro rosa y trabajaba como ejecutivo de seguros.

 

 

Según el propio Pugh reveló al periódico británico Telegraph, que cuando tenía 26 años tomó conciencia de su estado de salud tras meter sus datos en un programa para obtener un seguro de vida. Descubrió, así, que “estadísticamente tenía un mayor riesgo de muerte que otra gente” debido a su sobrepeso. Gwilym se alimentaba mal, apenas salía de casa y sufría además las secuelas de un accidente ocurrido cuando jugaba al baloncesto de adolescente.

Fue en ese momento cuando empezó a preocuparse por la nutrición, a dar largas caminatas todos los días y se apuntó al gimnasio. “Dejé de pedir comida basura a domicilio y me propuse no estar sentado 10 horas al día”, señala.

También se unió a unas clases de guitarra y entró a formar parte del grupo musical de un antiguo compañero de trabajo. Curiosamente, de ahí llegó la barba. Un día le dijo su peluquero: “Si ahora tocas la guitarra en un grupo, ¿por qué no te dejas barba?”. Asegura que su barba llegó antes del boom de los hipster.

 

 

Era 2013 y su carrera como modelo comenzaba. Era, también, un momento en que los hombres pelirrojos empezaban a suscitar mucho interés dentro del mundo de la moda. Como si esto se tratase de una película, en Londres se le acercó un tipo mientras compraba camisetas, se le presentó y lo fichó como modelo. Abandonaba, definitivamente, la agencia de seguros.

Desde entonces ha aparecido en campañas de Vans, Diesel, Timberland, BMW, LG y en editoriales de moda de publicaciones masculinas como GQ. Gwilym Pugh es el ejemplo viviente de que en la era de Instagram prácticamente cualquier cosa es posible con voluntad, dieta, gimnasio y el filtro adecuado. Y con una tupida barba, claro.

 

 

 

Con información de El País 

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