Lo amabas, dabas la vida por él, te gastaste todos tus ahorros en su cumpleaños, ¿y el muy mugre te pagó mal? ¡He aquí algunas revanchas ejemplares!
Revancha: haz que tu ex muerda el polvo
Dicen que la venganza no es buena, ¡pero cómo tranquiliza el alma verlo sufrir! A ese al que tanto le invertiste y te hizo llorar como una magdalena, a ese que le entregaste todo a cambio de nada, a ese no se le puede perdonar, noooooooo, ¡lo que toca hacer es hacerlo morder el polvo a punta de revancha!
Te ahorramos el trabajo de pensar cómo vengarte de tu ex, ¡con las mejores maneras de sacarte la espinita! (Por favor, no sigas estos consejos).
-Cuádrate con su peor enemigo y chupetéatelo al frente de su casa, de su oficina, del supermercado al que va, etc.
-Llámalo y cuélgale durante los partidos de su deporte favorito (desde diferentes números, para que no te pille).
-Ponte más buena, ve al gimnasio, haz dieta, hazte tratamientos de belleza y luego, cuando estés divina, cítalo para entregarle algo que dejó en tu casa y disfruta viendo cómo se le van los ojos.
-Dile a todos que lo tiene chiquito…
-Pide domicilios de sex shop a su nombre, pero que lleguen a la casa de su mamá.
-Anótalo para un voluntariado en Alaska, Somalia o Irak.
-Pon su tarjeta de crédito en cuanta campaña de donación encuentres (para salvar a la chinchilla roja, para que no corten los árboles en el parque de un barrio que queda al otro lado de la ciudad, para adoptar un canguro bebé huérfano, etc.).
-Hazte la que te equivocas marcándole, dile “mi amor, te amo, te extraño, anoche fue increíble…” y cuando te salude, dile “ay, perdón, marqué mal”.
-Pon su correo en listas de newsletter de revistas porno para gays.
-Hazte la mejor amiga de su nueva novia y preséntale a los amigos más churros que tengas.
-Mándale todos los días a la casa un domicilio de la comida que más odia, ¡a su nombre, por supuesto!
-Pregúntales a todos los amigos en común por su salud, y luego explícales que aunque terminaron aún estás preocupada por esa extraña verruga purulenta que tenía en la nalga derecha.
-Déjale en la portería un hombre inflable tamaño natural anatómicamente incorrecto, ojalá usado y con un letrero de “no me olvides” en el pecho.
-Espera pacientemente a que anuncie en su Face esa entrevista laboral que tanto trabajo le costó conseguir, y la noche anterior, a las 2 de la mañana, mándale una serenata con mariachis, conjunto vallenato y el ganador de La Voz Colombia.
-Llama a la señora que le hace el aseo, ojo, pero cuando él no esté, y dile que recuerde poner en clorox todos sus trajes para la oficina.
Y si no eres capaz de hacerle nada de esto, déjale el trabajo sucio a tu imaginación, cierra los ojos y piensa… Ojala que…
-Ojalá que se le queden pegadas las bolas… las bolas de billar en la mesa y que no pueda jugar más con sus amigotes.
–Ojalá que se le acabe el palito… el palito que tiene para ganarse el chance cada año.
-Ojalá que se le pudra el miembro… porque es miembro de la sociedad colombiana de futbolistas aficionados.
-Ojalá que se le parta el pito… para que no vuelva a pitar en ningún partido, pues además es árbitro aficionado.
-Ojalá que le hagan el examen para la próstata… pero día de por medio y que el que lo examine tenga guantes talla XXXXL.
¿Qué otra revancha u ‘ojalá que’ se te ocurre para hacer que tu ex muerda el polvo?









