La moda se tomó Bogotá con una pasarela que fue mucho más allá de las tendencias. El pasado 19 de agosto, 29 jóvenes diseñadores presentaron sus colecciones en el Runway LCI 2026.
Foto: Cortesía
Una pasarela donde cada colección contó una historia
La memoria de las mujeres de Boyacá, los saberes ancestrales de la comunidad indígena de Los Pastos, una historia familiar relacionada con sobrevivientes del Holocausto y la transformación del metal fueron algunos de los relatos que llegaron a la pasarela de LCI Bogotá.
Bajo el concepto ‘Edén’, la edición 2026 del Runway LCI reunió las propuestas de 29 estudiantes de Moda e Indumentaria, quienes llevaron al escenario proyectos construidos desde sus propias experiencias, inquietudes y referentes culturales.
La jornada también representó un importante ejercicio de formación para la institución. Cerca de 102 estudiantes participaron en la realización del evento desde diferentes áreas, incluyendo Gestión de Industrias Creativas, Gestión de la Moda, Producción Escénica y Visual, Producción Fotográfica, Gastronomía y Maquillaje Artístico, además de los estudiantes que hicieron parte del grupo de modelos.
De esta manera, el desfile permitió que los jóvenes se involucraran en distintas etapas de una producción profesional: desde la creación de las prendas hasta la puesta en escena, la fotografía, el maquillaje y la experiencia de los asistentes.
De Boyacá a Nariño: la identidad colombiana llegó a la pasarela
Uno de los elementos que marcó esta edición fue la manera en que los diseñadores utilizaron la moda como una herramienta para recuperar historias y tradiciones.
Entre las propuestas estuvo ‘Ecos del Origen’, de Sofía Calderón, una colección inspirada en la cultura nariñense y desarrollada a partir del acercamiento con integrantes del resguardo indígena Los Pastos. Su propuesta vinculó territorio, artesanía y elementos relacionados con el Carnaval de Negros y Blancos.
Por su parte, ‘Hijas del Hilo’, de Nikol Vaca, tomó como punto de partida la memoria textil de las mujeres de Boyacá. La costura apareció en esta colección como un conocimiento transmitido entre generaciones y como parte del patrimonio cultural.
Otra de las propuestas que llevó una historia personal a las prendas fue ‘Boldness’, de María José Sánchez, quien se inspiró en una historia familiar vinculada con sobrevivientes del Holocausto para abordar conceptos como el desarraigo, la pérdida y la resiliencia.
Arte, cine, música y materiales que rompieron esquemas
‘Edén’ también abrió espacio para la experimentación y la mezcla de diferentes disciplinas.
En ‘Dead by Spotlight: Idols of Fright’, Carlos Cardozo utilizó el cosplay como una metodología para explorar el diseño, mientras que ‘Libella’, de Sofía Guarnizo, propuso una nueva lectura del metal, llevándolo hacia estructuras que transmitieran ligereza, movimiento y flexibilidad.
Las 29 colecciones también estuvieron atravesadas por diferentes referencias artísticas y culturales. La literatura, la música, el cine, la arquitectura y la pintura sirvieron como inspiración para propuestas relacionadas con figuras como Renoir y Shakespeare, además de universos como Frankenstein, el jazz, el ballet, el cine de terror y la arquitectura gótica.
Sobre el significado de esta edición, Juliana Carrero, directora de la Escuela de Moda de LCI Bogotá, destacó que el objetivo era mostrar que las nuevas generaciones de diseñadores pueden utilizar la moda para construir universos propios y abordar temas que van más allá de lo estético.
‘Edén’, la edición más grande del Runway LCI
El concepto de ‘Edén’ también se trasladó a la ambientación del evento. Inspirada en la naturaleza y en su belleza, la puesta en escena convirtió los espacios de LCI Bogotá en una especie de jardín conceptual, donde la moda, la arquitectura y la producción visual hicieron parte de una misma experiencia.
La edición 2026 se consolidó como la más grande realizada hasta ahora por la institución, no solo por el número de estudiantes involucrados, sino por la posibilidad de llevar sus proyectos del aula a un escenario real.
El Runway LCI se convirtió así en un espacio de formación, exposición y acercamiento a las dinámicas de las industrias creativas, al tiempo que puso en el centro el talento emergente y las nuevas formas de entender la moda colombiana.
Con ‘Edén’, Bogotá fue escenario de una pasarela en la que cada prenda tuvo algo que decir: historias familiares, territorios, pérdidas, tradiciones, sueños y procesos de transformación encontraron una nueva forma de expresión a través del diseño.
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