Nuevos detalles sobre el asesinato de la menor han salido a la luz, luego de que su madre expusiera la razón que habría desencadenado el ataque, generando conmoción y debate en redes sociales.
Foto: Redes sociales
El caso de Leyla Monserrat, la adolescente de 15 años asesinada presuntamente por sus amigas en Sonora, México, sigue causando conmoción luego de conocerse las sentencias impuestas a las menores involucradas, quienes incluso grabaron el crimen con un teléfono celular.
El hecho ocurrió el 25 de septiembre de 2025 en el municipio de General Plutarco Elías Calles, en la zona de Sonoyta. Según la investigación, Leyla fue citada con engaños por Britany Michel, de 15 años, y Monserrat, de 13, quienes la llevaron hasta una vivienda en el ejido El Desierto. Los informes señalan que la agresión se produjo luego de una discusión previa y un distanciamiento entre las menores y la víctima. La madre de Leyla, Carmen Angélica Becerra, declaró que su hija también sufría burlas y acoso por su color de piel.
Durante la noche del ataque, Leyla fue atada a una silla, vendada y asfixiada, mientras una de las menores grababa todo con su teléfono móvil. El video, enviado posteriormente de manera anónima, se convirtió en prueba clave del caso, mostrando cómo las agresoras le quitaron la vida y manipularon el cuerpo de la joven.
Tras el crimen, las menores intentaron ocultar el hecho: el cuerpo de Leyla fue enterrado en el patio de una de las casas y fue hallado aproximadamente una semana después de su desaparición. La causa de muerte fue confirmada como asfixia mecánica, y debido al estado en que se encontraba el cadáver, el ataúd tuvo que ser sellado, impidiendo que la madre pudiera despedirse de su hija durante el funeral.
Durante las primeras investigaciones surgió la vinculación de un adulto conocido con los alias de “El Kalusha” o “Minimi”, identificado como Martín “N”, pero el hombre fue hallado sin vida días después, y finalmente las pruebas señalaron únicamente a las dos menores como responsables directas del feminicidio.
Declaraciones de la madre de la víctima
Su madre, Carmen Angélica Becerra, habló en el pódcast Pepep y Chema Podcast, donde aseguró que el crimen no fue improvisado, sino planeado y ejecutado bajo engaños.
Según relató, una de las implicadas habría contactado a la menor días antes con una excusa para sacarla de su casa y llevarla al lugar donde ocurrió el ataque. “La de 13 años le manda mensajes a mi hija diciendo que le iba a presentar a alguien y esa fue la estrategia que ella usó para sacar a mi hija”, afirmó.
La mujer también explicó que todo estaría relacionado con un conflicto personal previo entre su hija y una de las agresoras. “Mi hija y ella habían salido mal por un muchacho… de hecho ya tenían cuatro meses que no se hablaban, pero mi hija confiaba en ella”, señaló, destacando que no había señales recientes que hicieran sospechar un desenlace tan violento.
Uno de los detalles más impactantes del caso, según Becerra, es que el crimen habría sido grabado por las mismas responsables. En ese material, aseguró, se evidencian actos de extrema crueldad. “La de 13 años le dice a mi hija: ‘Se te apareció el diablo, pendeja’… en ningún momento soltaron la cuerda, al contrario, en el sillón todavía ponía los pies para jalarle más recio”, denunció.
El cuerpo de la adolescente fue encontrado días después dentro de la vivienda de una de las implicadas, enterrado en un gallinero. De acuerdo con su madre, el lugar ya estaba preparado para ocultar el crimen. “Se ensañaron muy feo… donde ella declaró, dijo dónde estaba mi hija, donde la habían enterrado… ya tenían el hoyo ahí, hicieron el hoyo y esa misma noche le quitaron la vida”, explicó, añadiendo que los restos fueron cubiertos con cal.
En medio del proceso judicial, Becerra cuestionó las decisiones de las autoridades, asegurando que las sanciones no han sido proporcionales a la gravedad de los hechos. “Todo el juicio fue siempre sus derechos de ellas, nunca más los derechos de mi hija… mi hija nunca tuvo derecho todavía que le arrebataron la vida”, expresó.
Además, denunció una posible complicidad por parte de familiares de las agresoras y la ausencia de castigos. “La señora mintió a la autoridad y no recibió un castigo… se ha parado, ha bajado el vidrio y se ha burlado”, indicó, revelando que incluso ha tenido que mudarse por seguridad.
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