Linda Palma volvió a hablar sobre uno de los capítulos más difíciles de su vida y contó detalles poco conocidos de su lucha contra la esclerosis múltiple, enfermedad que le fue diagnosticada cuando tenía apenas 23 años.
Foto: tomada de redes sociales @lindapalma / Instagram (27/09/2026)
La presentadora recordó una fuerte recaída que llegó a afectar su movilidad, coordinación y autonomía, al punto de necesitar ayuda para realizar actividades cotidianas.
Linda Palma habló de su diagnóstico
Durante una entrevista en el podcast Charlas Divinas, de Mafe García, Linda Palma recordó cómo fue recibir el diagnóstico de esclerosis múltiple y el impacto que tuvo la noticia en su vida.
La presentadora reconoció que durante mucho tiempo le costó entender por qué estaba atravesando aquella situación y que incluso llegó a cuestionar su relación con Dios.
“Yo me acostaba y rezaba y le decía: ‘Pero, ¿por qué?’, y todo era reclamo. ‘¿Pero por qué a mí? ¿Qué pasó? No entiendo?’”, contó.
Con el paso de los años, Palma aprendió a convivir con su condición y a entender que cada persona puede experimentar la enfermedad de una manera diferente.
La recaída que cambió su vida
Uno de los momentos más complejos ocurrió en 2016, cuando la presentadora atravesó una fuerte recaída que comprometió varias de sus capacidades motrices.
Según relató, durante ese episodio perdió fuerza en las piernas, tuvo un fuerte vértigo y presentó dificultades para coordinar sus movimientos.
“No tenía habilidad, perdí la coordinación, perdí toda la capacidad motriz”, recordó Palma durante la conversación.
Las dificultades llegaron a afectar actividades que para ella antes eran completamente normales, como tomar los cubiertos, cepillarse los dientes o amarrarse los zapatos.
“Era súper complicado desde tomar un cubierto, cepillarme los dientes, amarrarme los cordones, era imposible para mí”, explicó.
Necesitó ayuda para las actividades cotidianas
La recaída también afectó su equilibrio y estabilidad. Palma contó que durante aquella etapa tenía problemas para mantenerse erguida y necesitaba apoyarse para poder permanecer sentada.
Su autonomía se redujo considerablemente y tuvo que recibir ayuda de su madre y su hermana para actividades como bañarse y vestirse.
Aunque aclaró que nunca utilizó una silla de ruedas, sí pasó varios meses con importantes dificultades para movilizarse y realizar acciones que antes hacía sin pensar.
Para la presentadora, aquel periodo significó enfrentarse a una realidad que no había imaginado cuando recibió su diagnóstico años atrás.
El pronóstico médico que recibió Linda Palma
Uno de los aspectos que más recuerda Palma de aquella etapa fueron las conversaciones con los especialistas sobre sus posibilidades de recuperación.
Según contó, los médicos le explicaron que podía recuperar parte de sus capacidades, aunque existía la posibilidad de que algunas secuelas permanecieran.
“Me decían 60 o 70% máximo, Linda. No hay posibilidad, vas a quedar seguramente con algún tema de discapacidad”, relató.
Sin embargo, con el tiempo su evolución fue diferente a lo que inicialmente le habían planteado.
Palma considera que la disciplina, el tratamiento, la fisioterapia y la paciencia fueron fundamentales durante el proceso que le permitió recuperar progresivamente diferentes capacidades.
“Soy un milagro de vida”
Al recordar todo lo que ha conseguido después de aquella recaída, la presentadora aseguró que considera su recuperación como algo extraordinario.
“Yo soy un milagro de la vida. Yo no debería estar caminando”, manifestó durante la entrevista.
Palma también recordó que llegó a tener dificultades para conducir debido a la pérdida de reflejos y coordinación. Por eso, volver a realizar actividades cotidianas representó importantes avances para ella.
La presentadora destacó que su proceso no fue lineal y que hubo días en los que podía avanzar mucho más que en otros.
La recuperación no fue igual todos los días
Una de las principales enseñanzas que le dejó esta experiencia fue entender que no podía exigirle al cuerpo que respondiera siempre de la misma manera.
“A veces teníamos sesiones planeadas para 20 minutos y a los 5 minutos me agitaba, me fatigaba terrible y decíamos ‘tenemos que parar’”, explicó.
En otras ocasiones, en cambio, podía realizar actividades durante mucho más tiempo y sentirse con mayor energía.
“Al otro día, de pronto, amanecía súper bien y caminaba 30 minutos”, añadió.
Para Palma, esas experiencias fueron fundamentales para aprender a tener paciencia y avanzar sin compararse con el ritmo de otros procesos.
Linda Palma regresó a las pantallas
Después de atravesar esta etapa, la presentadora también tuvo que enfrentarse a nuevos temores relacionados con su regreso a la televisión.
Volver a estar frente a las cámaras implicaba para ella el miedo de perder la voz, tropezarse o incluso caerse durante una transmisión.
Sin embargo, el acompañamiento de sus compañeros de trabajo fue importante para recuperar la confianza y continuar con su carrera.
Hoy, al mirar hacia atrás, Linda Palma reconoce que su experiencia le ha permitido valorar de otra manera aspectos de la vida cotidiana que anteriormente podían parecer insignificantes.
Su historia también refleja un proceso marcado por tratamientos, fisioterapia, constancia y adaptación, pero sobre todo por la necesidad de entender que cada cuerpo tiene sus propios tiempos.
La presentadora decidió compartir esta parte de su historia para hablar desde su experiencia sobre una enfermedad que, como ella misma señaló, puede tener consecuencias importantes en la vida de quienes reciben este diagnóstico.
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