Bienestar

¿Sabes cómo alcanzar tu salud emocional?

Con frecuencia, las emociones pueden dominarnos. Es posible que nos cueste mantener la calma o la capacidad de razonar a la hora de enfrentar ciertas situaciones. Puede que la ira nos enceguezca, la alegría nos desborde y la tristeza nos aplaste.

Poseer salud emocional implica saber reconocer nuestras emociones, sentirnos cómodos al expresarlas, y hacerlo apropiadamente; pero, además, tener la habilidad de identificar las emociones y sentimientos ajenos, e interactuar de manera empática con ellos.

Si entramos en contacto con nuestro mundo emocional, aprenderemos a integrar sentimiento, pensamiento y acción. Ese tránsito hacia la coherencia personal es el que posibilitará la identificación de las modificaciones que debemos implementar para mejorar nuestra calidad de vida, y elevar la medida del propio bienestar y el de nuestro entorno.

Estás acciones útiles lograrán tu bienestar psicológico y emocional:

Dormir bien. Esto es muy importante, pues el dormir restaura mente y cuerpo. Vete a la cama a la misma hora todos los días. Practica hábitos que te ayuden a tener un sueño reparador para evitar sensaciones de cansancio, confusión o ansiedad durante el día.

Refréscate y descansa. Permítete experimentar momentos de descanso estando despierta, por ejemplo mirando las nubes u observando un paisaje y dejándote llevar. Que tu mente vuele tranquila. Sueña despierta. Puedes agregar otras formas de meditación, todas ayudan a este propósito.

Comparte intereses. Aprovecha aquel hobby o área que te entretiene, entusiasma y apasiona. Únete a grupos de personas a quienes les atraiga lo mismo, comunícate y escucha , participa. Esto ayuda a crear un sentimiento de pertenencia.

Disfruta. Date tiempo para expresar espontaneidad, como la de un niño. Incentiva momentos de creatividad, asombro y curiosidad. Acaricia tu mascota, comparte un juego de igual a igual con tus hijos, baila a tu manera, siéntete libre.
Vive el presente. Participa del momento al máximo.

Hazte consciente de los aromas, colores, texturas y sensaciones. Siente el calor del sol al rozar tu piel, las caricias y el aroma de las burbujas de jabón al lavarte las manos, la suavidad e inocencia de tu mascota al acariciarla.

Involúcrate con otros. Alimenta tus relaciones, está atenta a personas afines. Apoya, comparte, hazte presente cuando te necesiten. Ayúdense a buscar soluciones, lloren, rían y disfruten juntos.

Pide y acepta ayuda. Más allá de circunstancias personales, siempre hay momentos donde requerimos la asistencia de otra persona para solucionar un problema. Por eso cuando necesitamos guía, apoyo y orientación extra, es importante que estemos dispuestos a pedirlos. Puede ser tan sencillo como pedir un abrazo, llamar a un amigo para que cuide a los niños cuando tengas una cita médica, o acudir a un terapeuta especializado en el área que quieres mejorar.

Realiza actos de generosidad. Da las gracias a esa persona a quien tienes que agradecer; una sonrisa acogedora a quien está triste; un abrazo cálido a quien está asustado; haz voluntariado. Nada es pequeño al expresar amor.

Libera estrés. Aparte de descansar y meditar, ayuda hacer ejercicio, disfrutar de la naturaleza, bailar, cantar, reír a carcajadas, practicar sexo. Elije las actividades que sean de tu gusto personal y realízalas a diario.

Cuídate bien, ámate. Date apoyo. Energízate. Todos los días procura comer sanamente, descansar lo suficiente, mover tu cuerpo. Estimula buenos pensamientos, está atenta a las soluciones y a las personas positivas. Reconoce y ensalza los actos generosos y los avances positivos logrados en el mundo cada día.

Fuente: Vistamagazine

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