Pareja

Hombres confiesan porqué son infieles

En un ejercicio de auto análisis, esta publicación le pidió a varios hombres que justificaran sus actos de infidelidad. ¿Creen que la infidelidad sea justificable?

Lean las respuestas de estos dos infieles:

1. “ELLA NO SUFRE”

“Me considero un hombre de éxito. Soy dueño de mi propia empresa y no puedo quejarme de la vida. Mi esposa y mis hijos tampoco pueden quejarse, porque tienen todo lo que puedan desear: la casa, los autos, la educación, los viajes. Nadie me regaló lo que tengo. Desde muy joven estudié y trabajé muy duro para llegar adonde estoy.
Por eso creo que de la misma forma que mi esposa disfruta de mi éxito, tengo derecho a hacerlo yo. A ella le encanta ir a los desfiles de moda de New York, Milán y París; ese es su ‘juego’. Y cuando ella está de viaje, yo ‘juego’ a mi manera. Mi afición no son los autos deportivos ni los relojes caros. Yo soy un admirador de la belleza femenina. Me encanta ver a una mujer bella de la misma forma que un coleccionista disfruta ante un cuadro de Rembrandt. Es por eso que mi recompensa es disfrutar de la compañía de mujeres guapas y fascinantes.

“Todo lo hago con mucha discreción, por supuesto. Frecuento los lugares a donde van las mujeres más sexy del mundo: modelos, actrices… No busco una relación, porque esa ya la tengo con mi esposa. Solo quiero disfrutar de una aventura sin consecuencias; del placer de estar con una mujer bella y nueva para mí.

“Muchas personas no entienden que amo a mi esposa, pero estar con una mujer atractiva nada tiene que ver con el amor; es un gusto, una necesidad. Los hombres podemos diferenciar entre el sexo y el amor, y una aventura no nos hace querer menos a nuestra esposa. Por el contrario, si no tuviera ese escape, viviría frustrado, y eso afectaría mi matrimonio. Ella no se entera, está completamente satisfecha con su vida y yo soy feliz. Aquí todos ganan y nadie sufre. Por eso soy infiel”.

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2. “NO LA PERDONO”

“Me casé muy enamorado. Para mí, Mónica era la mujer perfecta en todos los sentidos. Durante muchos años trabajé muy duro para darle el hogar que se merecía, y cuando llegaron mis hijos al mundo, pensé que ella me había bajado dos estrellas del cielo. Por supuesto, no digo que he sido un esposo perfecto. Quizás por las exigencias de mi trabajo y, sobre todo, porque es algo que no me llena, aunque sí me da mucho dinero, a veces pequé de malhumorado. Otras veces no pude estar en los momentos más importantes de la vida de mis hijos; pero siempre estuve pendiente de mi esposa y de mi hogar.

“Así fueron pasando los años. Yo me sentía seguro del amor de Mónica. Pero cuando por motivos médicos ella tuvo que someterse relativamente joven a una histerectomía ‘tenía 40 años de edad’, las cosas comenzaron a cambiar entre nosotros: la notaba más distante, como ausente.

“Fue un amigo quien me abrió los ojos: ‘Tu mujer te está engañando’, me dijo. Al principio quise matarlo a puñetazos. Después comprendí que solo me confirmó lo que yo sospechaba. Cuando la enfrenté, viví la escena más patética de mi vida: Mónica, destruida, me dijo que después de su enfermedad, su amante le había devuelto su autoestima como mujer. Mi mundo se vino abajo. Ella me pidió perdón, me dijo que había sido una crisis emocional, el shock de llegar a los 40 y sentirse poco atractiva. Aunque decidimos seguir juntos, porque aún la quiero, su infidelidad lo cambió todo. Me dio licencia para hacer lo que yo quiera, con quien quiera, siempre que sea discreto. A veces me pregunto si esta es una forma de vengarme, de reparar mi ego masculino. Sigo a su lado, pero no logro perdonarla del todo. Por eso soy infiel”.

Fuente: Vanidades

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