Pareja

Soy la Otra

No es un orgullo para ninguna mujer declarar abiertamente que es la otra, que es la que todas las noches desearía que esa persona que ama…. amaneciera en sus brazos, que todos los días sueña con tener ese hombre a su lado sin ocultarse ante el mundo.

Que todos los días quisiera gritar que ella ama y muere por esa persona.

Para nadie es un secreto que existimos pero prefieren evadir el tema con tal de no declarar abiertamente nuestra existencia y caer en los insulsos y degradantes adjetivos a un personaje que ha existido durante toda la historia del ser humano. No me justifico ni tampoco me castigo, es de humanos tomar decisiones que no todo el mundo acepta.

Yo terminé enredada en esta relación amorosa por inexperta, la juventud y la ingenuidad me hicieron creer que podría controlar una situación que en principio era un simple juego de egos. La presión, las amistades, los detalles y hasta la coquetería de un hombre logró doblegar el orgullo y dignidad de esta mujer.

No les negaré que siempre me declaré ajena a esta figura, que no pensé en terminar enredada en un triángulo amoroso. Pero hoy confieso que no he tenido la voluntad para terminar un círculo vicioso; aunque diga que no espero que él deje a su esposa por mí, en el fondo desearía que él tomara la decisión de dejarla y seguir conmigo, quiero engañarme para no tener el cargo de conciencia de hacer infeliz a una persona por mi alegría.

Llámenme egocéntrica, envidiosa y hasta narcisista. Pero mi sueño no fue ni es ser la otra, quiero un hombre a mi lado como cualquiera, que esté para mí las 24 horas del día, que me abrace, me acompañe y en tiempos difíciles me levante sin tener la vergüenza del estigma. Como muchas de ustedes también quiero formar mi familia con hijos, suegros, tías, primos y todo lo que hace una gran familia. Lamentablemente en este momento no lo puedo lograr, tomé una decisión que trajo consecuencias y las estoy afrontando. No es el mejor de los escenarios pero este capítulo de mi vida es así.

¿Cuántas lágrimas tendré que derramar para cambiar el rumbo de mi historia? No lo sé. ¿Vendrá alguien a salvarme de esta relación tóxica? ¿Él dejara su esposa e hijos por mí? Tampoco lo sé. De lo único que estoy segura es que esta relación me ha enseñado qué es el dolor, la pasión, el amor, la lujuria, tristeza, soledad, el deseo, la frustración y lágrimas… más de las que se puedan imaginar.

Como dirían los sabios abuelos: “Uno no se arrepiente de lo que ha hecho, se arrepiente de lo que dejó de hacer”.

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