La Novena de Aguinaldos del día noveno se celebra este 24 de diciembre, coincidiendo con la Nochebuena y cerrando una de las tradiciones más queridas de la Navidad en Colombia.
Novena de Aguinaldos día 9 / Foto: Canva
Este 24 de diciembre, en el noveno día de la Novena de Aguinaldos, las familias se reúnen para vivir el momento más esperado de la novena. Las oraciones, los gozos y los villancicos llenan el ambiente de fe, alegría y gratitud, preparando el corazón para la llegada del Niño Jesús.
Este último día es una invitación a compartir en unión, perdón y esperanza, recordando que el verdadero sentido de la Navidad está en el amor y la solidaridad.
¿Cómo se hace la Novena de Aguinaldos?
La Novena de Aguinaldos se compone de oraciones y reflexiones diarias que invitan a vivir la espera del nacimiento de Jesús como un camino de fe, esperanza y conversión. Cada jornada propone una figura bíblica o un aspecto central del mensaje cristiano, ayudando a profundizar en el sentido de la Navidad.
Tradicionalmente, la novena sigue este orden:
- Oración para todos los días
- Consideración para cada día de la Novena
- Gozos al Niño Jesús
- Oración a la Virgen María
- Oración a San José
- Oración al Niño Jesús
- Villancicos
Esta es la Novena de Aguinaldos para el día séptimo (22 de diciembre)
Oración para todos los días
Benignísimo Dios de infinita caridad, que tanto amasteis a los hombres que les disteis en vuestro Hijo la mejor prenda de vuestro amor, para que hecho hombre en las entrañas de una Virgen naciese en un pesebre para nuestra salvación.
Yo, en nombre de todos los mortales, os doy infinitas gracias por tan soberano beneficio. En retorno de él os ofrezco la pobreza, humildad y demás virtudes de vuestro Hijo humanado, suplicándoos por sus divinos méritos, por las incomodidades en que nació y por las tiernas lágrimas que derramó en el pesebre, que dispongáis nuestros corazones con humildad profunda, con amor encendido, con total desprendimiento de todo lo terreno, para que Jesús recién nacido tenga en ellos su cuna y more eternamente. Amén.
(Se rezan tres veces Gloria al Padre).
Consideración día 9
La noche ha cerrado del todo en las campíñas de Belén. Desechados por los hombres, y viéndose sin abrigo, María y José han salido de la inhospitalaria población y se han refugiado en una gruta que se encontraba al pie de la colina. Seguía a la reina de los ángeles el jumento que le había servido de humilde cabalgadura durante el viaje, y en aquélla cueva hallaron un manso buey, dejado allí probablemente por alguno de los caminantes que habían ido a buscar hospedaje en la cuidad.
El Divino Niño, desconocido por sus criaturas racionales, va a tener que acudir a loas irracionales para que calienten con su tibio aliento la atmósfera helada de esa noche de invierno, y le manifiesten con esto y con su humilde actitud el respeto y la adoración que le había negado Belén., La rojiza linterna que José tiene en la mano ilumina tenuemente ese pobrísimo recinto, ese pesebre lleno de paja que es figura profética de las maravillas del altar, y de la íntima y prodigiosa unión eucarística que Jesús ha de contraer con los hombres. María está en oración en medio de la gruta, y así van pasando silenciosamente las horas de esa noche llena de misterio.
Pero ha llegado la medianoche, y de repente vemos dentro de ese pesebre, poco antes vacío, al divino Niño esperado, vaticinado, deseado durante cuatro mil años con inefable anhelo. A sus pies se postra su Santísima Madre, en los transportes de una adoración de la cual nada puede dar idea. José también se acerca y le rinde el homenaje con que inaugura su misterioso e imponderable oficio de padre adoptivo del Redentor de los hombres. La multitud de ángeles que desciende de los cielos a contemplar esa maravilla sin par , dejan estallar su alegría y hacen vibrar en los aires las armonías de ese Gloria in Excelsis que es el eco de la adoración que se produce en torno del Altísimo, hecha perceptible por un instante a los oídos de la pobre Tierra . Convocados por ellos, vienen en tropel los pastores de la comarca a adorar al recién nacido y presentarle sus humildes ofrendas. Ya brilla en oriente la misteriosa estrella de Jacob, y ya se pone en marcha hacia Belén la caravana espléndida de los Reyes Magos, que dentro de pocos días vendrán a depositar a los pies del Divino Niño el oro, el incienso, y la mirra, que son símbolos de la caridad, la adoración y la mortificación.
¡Oh adorado Niño! Nosotros también, los que hemos hecho esta novena para prepararnos al día de vuestra Navidad, queremos ofreceros nuestra pobre adoración. ¡No la rechacéis! ¡Ven a nuestras almas, venid a nuestros corazones llenos de amor! Encended en ellos la devoción a vuestra santa infancia, no intermitente y sólo circunscrita al tiempo de vuestra Navidad, sino siempre y en todos los tiempos; devoción que fielmente practicada y celosamente propagada, nos conduzca a la vida eterna, librándonos del pecado y sembrando nosotros todas las virtudes cristianas.
Gozos
Coro (se repite después de cada verso):
Ven, ven, ven, ven a nuestras almas,
ven, no tardes tanto.
Versos:
Oh Sapiencia suma del Dios soberano,
que al nivel de un niño te hayas rebajado;
oh divino infante, ven para enseñarnos
la prudencia que hace verdaderos sabios.
(Coro)
Oh Adonai potente que a Moisés hablando,
de Israel al pueblo diste los mandatos;
ah, ven prontamente para rescatarnos,
y que un niño débil muestre fuerte el brazo.
(Coro)
Oh raíz sagrada de Jesé que en lo alto
presentas al orbe tu fragante nardo;
dulcísimo niño que has sido llamado
Lirio de los Valles, Bella Flor del Campo.
(Coro)
Llave de David que abre al desterrado
las cerradas puertas del regio palacio;
sácanos, oh niño, con tu blanca mano
de la cárcel triste que labró el pecado.
(Coro)
Oh lumbre de Oriente, sol de eternos rayos,
que entre las tinieblas tu esplendor veamos;
niño tan precioso, dicha del cristiano,
luzca la sonrisa de tus dulces labios.
(Coro)
Espejo sin mancha, santo de los santos,
sin igual imagen del Dios soberano;
borra nuestras culpas, salva al desterrado
y en forma de niño da al mísero amparo.
(Coro)
Rey de las naciones, Emmanuel preclaro,
de Israel anhelo, Pastor del rebaño;
niño que apacientas con suave cayado,
ya la oveja arisca, ya el cordero manso.
(Coro)
Ábrete, oh cielo, y llueve de lo alto
bienhechor rocío como riego santo;
ven hermoso niño, ven Dios humanado,
luce, Dios estrella, brota flor del campo.
(Coro)
Ven que ya María prepara sus brazos
do su niño vean en tiempo cercano;
ven que ya José con anhelo sacro
se dispone a hacerse de tu amor custodio.
(Coro)
Oración a la Santísima Virgen María
Soberana María, que por vuestras grandes virtudes y especialmente por vuestra humildad, merecisteis que todo un Dios os escogiera por Madre suya, os suplico que vos misma preparéis y dispongáis mi alma y la de todos los que en este tiempo hicieren esta novena, para el nacimiento espiritual de vuestro adorable Hijo.
¡Oh dulcísima Madre! Comunicadme algo del profundo recogimiento y divina ternura con que lo aguardasteis vos, para que nos hagáis menos indignos de verle, amarle y adorarle por toda la eternidad. Amén.
(Se reza tres veces el Avemaría).
Oración a San José
¡Oh santísimo José, esposo de María y padre adoptivo de Jesús! Os ruego por el amor que tuvisteis al Niño Dios y por el cuidado con que lo defendisteis y sustentasteis, que alcancéis para mí la gracia de recibirlo con fe, amor y obediencia.
Ayudadnos a imitar vuestro silencio, vuestra humildad y vuestra entrega total a la voluntad de Dios. Amén.
(Se reza un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria).
Oración al Niño Jesús
Acuérdate, oh dulcísimo Niño Jesús, que dijiste a la Venerable Margarita del Santísimo Sacramento, y en persona suya a todos tus devotos, estas palabras tan consoladoras para nuestra pobre humanidad tan agobiada y doliente: “Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia y nada te será negado”.
Llenos de confianza en Ti, oh Jesús, que eres la misma verdad, venimos a exponerte toda nuestra miseria. Ayúdanos a llevar una vida santa, para conseguir una eternidad bienaventurada. Concédenos, por los méritos infinitos de tu infancia, la gracia de la cual necesitamos tanto. Amén.
Villancicos para el día novena
- Ven a cantar
- Noche de paz (versión final)
- Campanas de Navidad
- Feliz Navidad
- Ya nació el Rey de Reyes
Vibra también con…









