Pareja

Situaciones incómodas con tu pareja

La vida en pareja está llena de momentos incómodos y embarazosos y testas mismas traen consecuencias buenas y malas por eso te hacemos un listado de esas 10 situaciones incomodas, prepárate para reír con estas cosas que hacemos.

Malos olores. Sin duda alguna, la higiene o, en este caso, la mala higiene personal con sus inevitables “escapes” de malos olores, se lleva la palma entre las cosas más bochornosas de la vida en pareja. La boca, los pies, las zonas íntimas o las axilas, todas son potenciales fuentes de olores desagradables. Esto no es nuevo para nadie, el problema surge cuando el otro se da cuenta y ninguna excusa es buena para justificarse. No hay nada más antierótico para romper el encanto de una noche de amor.

Ruidos molestos. Pisándole los talones a la número uno, esta ocuparía el segundo puesto de las cosas más incómodas en una pareja de enamorados. Algunos ruidos corporales son inevitables, naturales y fisiológicos pero emitirlos delante de nuestra pareja no queda muy bonito, y mucho menos romántico. El príncipe azul con el que soñábamos de niñas o la chica sexy de la discoteca no debería relajarse ni un segundo en este aspecto, de lo contrario corre el riesgo de romper ese halo de magia que les rodea.

Dinero. Pensar que un nuevo par de zapatos son realmente imprescindibles para el bien del hogar es pensar demasiado, especialmente si el dinero proviene de esa cuenta que abristeis hace tiempo a nombre de los dos. Lo más vergonzoso de todo es tener que admitir haber sido víctimas de un ataque de consumismo desenfrenado y acabar en medio de una discusión acalorada sobre la “utilidad” de dicho objeto. Todo en la vida es relativo, aún así, ante la duda, mejor pedirle al otro su opinión.

Baño. El ajetreo diario nos impone un ritmo de vida cada vez más frenético pero el momento de ir al baño sigue siendo sagrado. Incluso si la pareja tiene mucha confianza, el bochorno de satisfacer nuestras necesidades más básicas en compañía puede ser grande y la magia del príncipe azul y de la chica sexy puede desaparecer.

Confusión. Una de las peores cosas que pueden pasar en una pareja (ya consolidada o todavía en sus primeras citas) es, sin lugar a dudas, llamar al otro por un nombre que no es el suyo sino el de nuestro ex o el de aquel amigo tan sexy. ¿Cómo justificar un error así? Podemos intentar quitarle hierro al asunto y bromear sobre lo ocurrido pero lo más probable es que un lapsus de este calibre acabe apagando cualquier pasión, sentimiento o fantasía.

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Quedarse dormido durante el sexo. No te rías, sucede más a menudo de lo que piensas. Tiempos de crisis, trabajos estresantes, turnos eternos y un sinfín de obligaciones cotidianas pueden hacer que un momento tan intenso como debería ser el sexo pueda crear situaciones incómodas. ¿Qué pensará el otro, tan concentrado en dar lo mejor de sí entre las sábanas, cuando no escuche gemidos sino ronquidos? ¿Cómo escapar del bochorno de dormirse en pleno acto?

Cuidados. El efecto piel de bebé suele ser bastante más agradable que la sensación de acariciar un kiwi… El puesto número siete lo ocupan esos momentos en los que nos olvidamos de pedir cita en la estética/spa y se presenta a un encuentro en el llamado “Modo Kiwi”. No importa el lugar, en las piernas, debajo de los brazos o en las ingles, el pelo ya no está de moda y apaga cualquier pasión.

Fingir un orgasmo. Fingir en la cama es (desgraciadamente) una práctica muy común entre las parejas, tanto en aquellas consolidadas como en aquellas que se acaban de conocer. No pasa nada (relativamente) mientras el otro no se dé cuenta. Los sudores fríos aparecen cuando el otro pregunta sospechoso ¿No habrás fingido? Lo mejor sería no fingir (¡aunque a veces no haya otra alternativa!) pero si finges, ¡hazlo bien!

Humor. Directamente relacionada con la número ocho, cuando esto pasa se presencian disculpas y pretextos de lo más tontos. El dolor de cabeza es el rey de las excusas a la hora de evitar tener sexo, seguida de cerca por el cansancio acumulado de un largo día de trabajo. Admitir no tener ganas sería mucho más fácil pero iría en contra de la imagen de macho/chica sexy que se quiere conservar, y aunque reconocer no estar de humor es un poco embarazoso, mucho peor es no dar la talla por falta de pasión.

Posiciones. Reconozcámoslo, esas parejas apasionadas de las películas porno que improvisan posiciones dignas del circo no son reales. Las películas cuentan con los dobles y con el montaje postproducción, y la penetración es una simulación, así que, intentar reproducir las mismas posturas en la vida real es una hazaña tan imposible como embarazoso. Por ejemplo, hacerlo en la ducha solo funciona si no hay mucha diferencia de estatura y dar rienda suelta a la pasión sobre la mesa de la cocina no es precisamente cómodo si tenemos en cuenta la dureza del material y las rozaduras y dolores de espalda que puede causar… ¿Por qué pasar apuros intentando recrear escenas de cine? Somos simples mortales, con nuestros límites. ¡Aceptémoslos!

Nota relacionada: Conoce los hábitos de las parejas felices, aquí.

Fuente: Veintitantos 

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